Wednesday, July 11, 2012

Lo Que Vi: Reflexiones de una Travesía por Nairobi


El increíble equipo de Global Voices en Nairobi, Kenia.
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“Lo que hace grande a una nación es su gente”, señalaba John, el taxista local que nos llevaría de regreso al aeropuerto de Nairobi, luego de una semana de estadía durante la Cumbre de Global Voices que se lleva a cabo cada dos años. Y John no se equivocó: luego de pisar por primera vez un país del África Subsahariana, me di cuenta de que los keniatas son uno de los bienes más preciados, todo gracias a su calidez y amabilidad. 

En lo personal, haber viajado a Nairobi no solamente representó un desplazamiento de un continente a otro, sino que también me ofreció un viaje a través del tiempo. Comprar una visa de 50 dólares después de hacer una fila por casi 2 horas--en adición a las 9 horas de trayecto desde Londres--me recordaba los infernales papeleos en mi natal Colombia. De igual forma, el caos vehicular traía a mi mente el mismo cuadro que presentan las avenidas bogotanas, asi como el humo de alto octanaje que despedían buses y carros. Los matatus son el fiel reflejo de los llamados colectivos que pululan la capital colombiana, llevando consigo pasajeros que abordan y se bajan en medio de la calle. Asimismo, todas las mañanas en el hotel donde nos hospedamos nos esperaban jugos naturales con sabores idénticos al de mi país: maracuyá y tomate de árbol. Finalmente, el rebusque y el regateo fueron una constante a la hora de ir al mercado, sacando a relucir mi herencia “paisa” y conseguir productos al mejor precio.

Y entre tazas de café y otros pasabocas de alta influencia india trascurrieron horas de intercambio de ideas. Entre la serie de paneles, tuve la gran oportunidad de compartir mi experiencia en la cobertura del Movimiento de los Indignados en Nueva York, conocido en inglés como el "Occupy Movement". Junto a panelistas de Rusia, España y Nigeria cada uno dio a conocer las distintas motivaciones para llevar a cabo protestas en plazas y en la blogósfera, pero con una finalidad absoluta: la de reclamar igualdad de condiciones para todos los ciudadanos y que los gobiernos se rijan bajo altos estándares de responsabilidad fiscal y social. El panel también resaltó la importancia de los medios ciudadanos en difundir información de forma precisa y objetiva.

Fueron muchos los paneles con contenido interesante, pero los que cautivaron mi atención fue la conservación de idiomas en peligro de extinción en la blogósfera, como el caso del aimara en Bolivia. Otras sesiones incluyeron la importancia de cubrir temas de salud en África y otras regiones en vías de desarrollo, y la creación de redes de apoyo a raíz de las reyertas a través del Medio Oriente. En medio de las intensas jornadas de trabajo, hubo tiempo para el esparcimiento y exploración de la ciudad. Mientras un grupo de personas visitaban los slums o tugurios de Nairobi, otros como yo optamos por ver vida salvaje, en medio de antílopes, rinocerontes, búfalos y leones. Aunque el trayecto no tuvo la acción que promete un video de la National Geographic o la BBC, presenciamos un fiel reflejo del desamor, encarnado esta vez entre un león y una leona.

Esa visita a la sabana keniata me obliga a comparar lo que puede ser la vida cotidiana en África: es un lugar con tintes inhóspitos, como lo demostró una masacre en el norte de Kenia perpetrada por el grupo insurgente somalí Al-Shabbab (justo durante el tiempo de nuestra estadía). Aunque recientemente la revista Foreign Policy clasificó a Kenia como el decimosexto país más peligroso del mundo, el paso sosegado de las jirafas me recordó que en medio del caos hay tranquilidad y progreso, una sociedad con una creciente clase media y edificios y centros comerciales modernos que se levantan en el centro de Nairobi. No todo es como lo pintan los medios de occidente.

El balance de este viaje es más que positivo. Conocer personas de más de 60 países que aportan una fuente inagotable de experiencia e intelecto enriquece aun más una visión personal del mundo. Por ello, tanto a Global Voices como a Kenia, un millón de asante sana (gracias en suajili) y que la vida nos reúna, en el lugar que sea, en los próximos dos años.

Curiosidades de Kenia:
  •  Por su condición de ex colonia británica, los keniatas manejan del lado izquierdo. Esto produjo una serie de desorientaciones a la hora de cruzar la calle, por suerte no fui arrollado por ningún vehículo
  • La moneda local es el chelín, y la figura del primer presidente keniata, Jomo Kenyatta, es casi omnipresente en los billetes. Al billete de 500 chelines le llaman “punch”.
  •  La seguridad es prioridad en establecimientos públicos. En los hoteles donde se llevó a cabo la cumbre, los huéspedes son sometidos a requisas antes de entrar a las instalaciones. Al regresar a Nueva York, nos hicieron revisar el equipaje de mano tres veces en el aeropuerto de Nairobi: dos veces por escáner y la tercera una requisa a mano.
  •  Las mujeres visten un atuendo llamado Kanga, el cual puede ser usado como una pañoleta, chal, o falda. Regularmente, la kanga tiene impreso acertijos o proverbios. Una versión con material más fino que la kanga se llama kikoys.
  •  La ola de evangelización en África es palpable. Figuras pastorales como Joel Osteen o T.D. Jakes abundan en lugares comerciales y en las ondas radiales y televisivas. Asimismo, algunas reseñas bíblicas se ven en los parabrisas de los buses y matatus.
  •  El tráfico del centro de Nairobi regularmente se atribuye a las rotondas y a la falta de semáforos, con lo que los conductores demuestran una destreza increíble para cruzar de un lugar a otro sin llegar a chocar. Pero en realidad los que lo causan son los policías de tránsito, quienes son supuestamente los que deben mejorar el flujo vehicular.
  • A pesar de que el deporte que más glorias le ha traido a Kenia es el atletismo, el fútbol es rey. Camisetas del Manchester United y fotografías de futbolistas latinoamericanos o europeos abundan por doquier. La Eurocopa, especialmente la final entre España e Italia, atrajo miles de espectadores.
  • “Hakuna Matata” y “Simba” no son palabras inventadas por El Rey León. El primero significa “no hay problema” y el segundo significa “león” en suajili.
  • “Los cinco grandes” es un apelativo que se le da a los animales más difíciles de cazar en la sabana africana, entre ellos el león, el elefante africano, el búfalo, el leopardo y el rinoceronte. Estos "cinco grandes" son plasmados en las artesanías locales, en su mayoría tallados en ébano.
  • Nairobi es uno de los pocos lugares en Kenia donde la vacuna contra la malaria no es requerida, gracias a que se encuentra a más de 1,000 metros a nivel del mar. Pero a la hora de visitar otras ciudades o regiones, como el Masai Mara o Mombasa, la vacuna es necesaria.
  • Cambiar dólares estadounidenses en Kenia puede llegar a ser un verdadero dolor de cabeza, especialmente si los billetes fueron expedidos antes del 2006. Al parecer, hubo un masivo fraude en el continente africano con billetes impresos antes de ese año, por lo que las casas de cambio tienen una fuerte preferencia por billetes producidos entre el 2006 hasta hoy. Aunque se pueden llegar a cambiar, los billetes precedidos del 2006 reciben un valor mucho menor a la de un billete nuevo.
  •  Las telenovelas mexicanas y colombianas dobladas al inglés hacen parte de la grilla televisiva en Kenia. Resulta casi gracioso ver a Thalía o a Teresa Gutiérrez hablar en la lengua de Shakespeare.



6 comments:

Gabriela said...

Qué lindas reflexiones. Suscribo casi todas, menos la parte del viaje al estilo National Geographic.
Por donde se le mire, un viaje inolvidable.

Gabriela said...
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Gabriela said...

PD: y lo de no coincidir en lo del viaje es porque no fui por esos lares, pero seguro que si hubiera ido, estaría de acuerdo también.

My Humble Opinion said...

Gracias, Gabriela, por tus comentarios. Kenia es un lugar inolvidable, espero volver pronto, muy pronto.

Ariel Moreno said...

Buenisimo! y bien dicho fue una experiencia única. =)Sigues recuperando credibilidad jejeje

No tengo said...

Fenomenal artículo, es de saberse que las telenovelas colombianas no cuentan con la mejor calidad y educación que se le pueda dar a este pueblo desangrado por políticos corruptos y medios cegadores.